El sabor de una comida no depende solo del paladar — el olfato juega un papel enorme en cómo percibimos lo que comemos. De hecho, gran parte de lo que llamamos “sabor” en realidad lo captamos a través de la nariz.
Por qué el aroma cambia la experiencia de comer
Cuando tienes gripa y la nariz tapada, la comida “sabe” distinto — esto pasa porque buena parte de las notas de sabor complejas (frutales, especiadas, ahumadas) las percibimos por vía retronasal, no solo con las papilas gustativas.
El ambiente aromático también importa
No es casualidad que restaurantes y cafés cuiden el aroma ambiental de su espacio: una experiencia gastronómica completa involucra todos los sentidos, incluyendo lo que se percibe antes de que llegue el primer plato a la mesa.
¿Y el perfume que usamos nosotros?
Así como cuidamos el aroma de una comida, muchas personas también piensan en el perfume que usan antes de salir a comer o de recibir invitados en casa — buscando fragancias suaves que no compitan con los aromas de la comida. Opciones frutales y ligeras como Berry On Top o Vanilla Freak, dentro del catálogo unisex, son ideales para no saturar el ambiente en una comida. Si te interesa el mundo de las fragancias, existen catálogos completos de perfumes en calidad 1.1 con muchas más opciones frescas y ligeras.
Al final, comer bien es una experiencia sensorial completa — y el olfato, tanto de la comida como del ambiente, tiene mucho que ver en eso.





